Espanto en el museo Rocsen, La Toma y el museo de cactus bajo la estrella moribunda…

No me digan que no existen las criaturas invisibles. Ni que pueden vivir –¿muertas?- koboltizadas en el cuerpo plástico de una muñeca antigua, en sus flores, en su largo cabello negro, en sus largas uñas rojas, en sus labios morados. … Sigue leyendo