Tango conurbano

¿Cuál es el móvil?… ¿la necesidad de mover el esqueleto?… ¿trascender el sucesivo tiempo del reloj?… ¿escapar?… ¿gastar energías?… ¿o recargarlas?… lo cierto es que se sale, se completan los espacios vacíos y todo eso. Pienso: “también salgo a ver el río, el río simulacro, sus peces a explosión rodando rumbo a ningún lado… salgo a ver los hombres, los hombres simulacro, hombres de piel color zanahoria, depilados, ojos delineados, cejas de diseño, barbas de tres mil pesos, barbas Uzi o anzuelo… salgo a ver los perros, perros simulacro, perros de cerámica, perros de vidrio a punto de ladrar, pero no, no hay nada, ni calor ni pelos ni ladrido: no hay sonido en el vacío… salgo a ver las hembras, hembras simulacro, medias de nylon y tacones altos, pestañas excesivas, minifalda cortísima apenas ocultando un inmenso miembro… hembras simulacro en registro tenor, o mejor aún, barítono. Y hay polis simulacro… ¿cómo no va a haber?, polis enfermos de miedo y terror, polis castigando.
Luego levanto la vista: el cielo verdadero, el firmamento definitivo, el infinito.
Bajo la mirada hacia el mundo simulacro: curas pederastas, cronistas mercaderes, futbolistas millonarios, dioses del rock, del pop, del folk, del blues, del brit, del punk, del soft, del lab, del dub, del funk… maestros hambreados repitiendo la palabra “mapa”… niños solitarios, niños proyecto, niños experimento, dóciles crías de laboratorio … “la palabra infantería procede de infante, esto es: joven carne de cañón”
Así es el tango conurbano, tango posmoderno, o tardíamente moderno, una mezcla de de puras nimiedades y de dolorosas tragedias. Tango conurbano allá y acá, porque aunque se cruce la General Paz y se entre en ese otro mundo –también simulacro, y en tono mayor- la muerte todo lo rodea y toca, desde la más pequeña sombra hasta la híper galaxia… Tanguito en la pared. Tanguito violado en el Borda. Tanguito grabando La Balsa. Tanguito escapando de la poli. Tanguito atrapado, muerto en vida a fuerza de insistente electroshock y toneladas de Artane… Tanguito parando el imparable tren, Tanguito desmembrado, Ramsés descuartizado a ambos lados de la vía rápida del San Martín.
Tanguito héroe y, también, ladrón de vinilos.
Uno encuentra verdaderas maravillas en el mundo, pero el mundo se acaba.
Las paredes hablan, son del pueblo –dice la pared-…
“Estoy en casa, gracias”
“Malos aires”
“¡Están entre nosotros!”
“Ale te amo. Mamá”
No se puede prohibir pintar las paredes.
No se puede prohibir.

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