Números que vuelan

“No se detiene el contador” dice el bocho “nunca se detiene”
“Es que llega la muerte” contesta el mismo “llega la muerte y… ¿qué pasará conmigo?, ¿qué pasará con mi maravilloso ego?”…
Luego, lo de siempre: el devenir cotidiano. Y las respuestas, instantáneas, del cerebro viejo, antiguo, reptil, agotado, la memoria de la humanidad diciendo “si”, diciendo “no”, chillando “te odio”, pensando “otra hembra”, “guerra”, “trotyl”, “casa”, “los aviones”, “carne”, “tinto”, “grasa”, “un millón de litros de cerveza”…
Sin embargo hay espacios entre las nubes, o eso afirma el gurú; espacios para ver, observar, detallar, controlar… y bueno, ya estamos de nuevo en el principio, que el espíritu santo o el santo ateísmo, ganar para no perder, capitalismo y comunismo, competir y acumular, lograr ser el primero, ser el último para lograrlo, llevar la bandera y ser un buen ciudadano, un ciudadano ejemplar, un perfecto idiota.
Pero claro: los idiotas son mayoría, y ellos controlan todo el asunto.
El mundo es creado por el pensamiento, una y otra vez, es un mundo repetido, rancio.
Hay otro mundo, pero hay que elegirlo, a diario.
Sin Barbies no hay felicidad. Tampoco sin hamburguesas ni pollo.
“Si quieren les cuento”, sigue y sigue la máquina, “si quieren les explico… hay que…”
2017.
En 1985 soñaba con el 2001, “cuando los autos volarían por los aires y las máquinas liberarían a los hombres”
Y sigue el contador.

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