Mina Clavero: la real realidad de la realidad real

Uno podría decir que la vida es muy corta, pero también que es muy larga. Mucho se sufre aunque mucho, también, se goza. Y lo que no se pudo ayer, se puede hoy, y nunca se sabe, a tiempo real, si lo que es sirve o no, edifica o no, bendice o castiga… nada sabemos, en realidad, del destino de nuestra existencia. Y, de hecho, no sabemos el porqué… ¿qué porqué?… porqué estamos acá: ¿porqué nacemos?
Alguien nace, alguien muere. Alguien ríe, alguien llora. Uno roba, otro resiste y un tercero no sólo se deja robar, sino que regala… todos, absolutamente, moviéndose sin un verdadero –o comprobable- propósito.
Alguien se casa, alguien enviuda, alguien lo supera y se vuelve a casar… lo cierto es que los propósitos, sean verdaderos o falsos, siempre son arbitrarios por definición (¿qué es verdadero?… ¿qué es falso?… ¿cual es la realidad de la realidad?)
El asunto es que nos casamos. Y nos fuimos a Mina Clavero.
Somos felices.
Todo lo demás, que casi siempre teme a la mirada ajena o corre tras una aburrida -y fatigada- cuenta bancaria, es perder el tiempo en un abuso de palabras… o como dijo Qohelet el Predicador: “Corre tras el viento”

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