Chotosaurio, Lilith la loca, tortas en Gaiman, el hombre araña, Bob Esponja y las princesas de Disney… porque ¡Trelew funciona!

El asfalto como una plancha al rojo vivo ya a las diez de la mañana. Trelew, enero, estallan las ojotas, se derriten como cera, se pegan en el piso, asfalto líquido, fluido enrojecido… quedan ahí:  tristes, en el olvido, negras compañeras… ¿cuánto camino?…  al lado de un semáforo siempre en verde.
Pasaje.  Llega el Chotosaurio, que es un saurio combativo. Nada de cobrar entrada para ver al único ejemplar existente de Chotosaurio del Planeta Tierra, continente Americano, del Sud, Patagonia, provincia de Chubut, Trelew,  Chotosaurio en la pared, gratis, para vos y para todos y todas. Y miles de ideologías más… ¿cuántas más?… ¿cuántas hacen falta para explicar?… Lilith en un rincón, en el otro, Bob esponja, cara de culo blindado, y el astronauta. La pobre de Marita Verón con un alto grado de entropía en la cara, como una moto chocada. Y las princesas… hermosas princesas, limpias princesas, castas princesas, brujas princesas, puercas, rancias, idiotas y vacías… ¿acaso no prefiero al Hombre Araña?… ¡Miauuuu!
Y sí, los perros se suben al techo y las hélices cargan energías, el río Chubut fluye mientras baja la estrella y se puebla el mundo de sombras y se encienden las luces rojas, las amarillas, las blancas, verdes, oscuras luces, distantes luces, estrellas y antenas, cables y distancias… y ninguna, ninguna explicación.
“El poli apalea a la madre y la madre cachetea a la hija”
O “El poli apalea a la madre y también a su cría”
En cualquiera de los dos casos el Poli es un palo que golpea.
Y un palo que golpea es esto que armamos, también, la organización del mundo… este caos y el orden en el caos, el absoluto desorden, el vacío, el siempre llenísimo-hasta-el-borde vacío…

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