Azul Rayleigh

El sol pasa al otro hemisferio y se encienden las luces… pero antes de la llegada de los astros sobre la bóveda cerrada, es el momentáneo reino del azul Rayleigh:
las aves se apresuran a sus nidos,
se detiene el sonido,
la brisa toma un respiro y espera, como en ascuas, que asome la primera estrella, esa que dará comienzo al Sabbath.
Entonces el hombre sale de su casa y, en un disparo, atrapa esa luz.
Nada se tiene ni nada se detiene, sin embargo, cada instante es único… una hermosa muestra del extremo derroche de la belleza universal.

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