Cuatro escenas entre lo imaginario y lo real

Los espacios vacíos: puertas y ventanas; la hierba que crece, se corta y se seca -luego seguirá su destino de fuego y vuelo-; ella en la mesa esperando que canten los ángeles, la estrella en el cuello en la mañana y la mitad femenina del misterio frente al jardín… no es tan difícil elaborar una serie de enlaces entre estas cuatro imágenes. Es suficiente con la palabra libertad. Basta con pensar en las vacaciones y en la nada como objetivo.
Luego, todo seguirá como siempre: en movimiento perpetuo.


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