Primero y último puesto para el amor.

Seis cuerdas, madera, gargantas y un medio vibratorio…
como el amor, la música: una propagación extraña
y fundamental.
Y es curioso, nos ubicamos espacialmente por medio de la percepción del sonido,
y nos encontramos sólo en el amor.
Las escrituras y los poetas fatigan esa palabra que los seres humanos ennoblecemos como a lo más sagrado,
para pasar luego a arrojarla como un dardo o como un misil directo a la cara de nuestros enemigos;
pero el amor existe sólo si es,
y entonces, tal vez, es poesía.
Sólo el dolor del que todo lo da puede trascender este pobre estado de cosas.
Lo bueno y lo malo; lo oscuro y lo claro…
lo indefinido.
El amor, esa palabra fundamental,
primero y último ítem en la lista.

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