Ecos del Rey Lagarto

¿Ya terminó este sueño?

Aún no, aún no termina.
Una ciudad, una avenida y una pared,
y allí los ecos del Rey Lagarto.
Desde Pere Lachaise hasta Tres de febrero,
desde el ruiseñor de Ruth la moabita
hasta el día de hoy,
nada cambió… las cadenas de información,
los nucleótidos y las proteínas, nada.
Y sin embargo vos ya no estás.
Ya no.
Quedaron ecos de tus canciones
y esa necesidad que nunca para.
Aún te imagino en tu bañera parisina,
recién afeitado,
vestido de muerte temprana.

No tocar la tierra,
no tocar el sol,
sólo una solución:
huir.

Los comentarios están cerrados.