Permanecer en la rama

Un golpe y un robo me llevaron de nuevo al templo.
Domingo de resurrección, Santos Lugares, Santuario de Lourdes.
El aroma del incienso y la oración otra vez, porque para el que cree todo le resulta en bien.
Y el pedido es simple: permanecer en ese yugo suave, dejar de lado las golosinas superfluas que ciegan, esclavizan y confunden todo lo demás.
Es difícil en soledad… un imposible objetivo solitario.
Es fácil, en cambio, junto al Maestro.
Permanecer unido a la rama hasta dar fruto, esa es la única realidad posible.
Y que lo demás, el mundo, se agote a sí mismo.

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