Una cerveza en plaza Plate

Llegamos de la nada y nos reencontramos con la ciudad… la energía transmutada desde el menos al mas, pero sólo por un ratito.
Y es muy raro, porque esa noche me parecía muy poco -atrapado por la zozobra del vivir- y hoy me parece tanto.
Los buenos recuerdos funcionan como una plurivalencia emocional que se reconstruye con el paso del tiempo, y a veces lo chiquito se vuelve tan gigante que se añora con lagrimas en los ojos.
Y paso tan poco desde entonces… y tanto.
La vida es un misterio sin significado, y si a veces la encierro en un marquito es porque ese marco me da alas para volar y ver todo desde lo alto.
Que se repita el vuelo…
y la birra, claro.

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