Así como me gusta

El ocaso desde la terminal de micros de Bragado.
Mes de agosto, un frío de mil demonios,
una imagen extraviada entre cientos de imágenes en la memoria de un computador.
Ve la luz en el ocaso del año y del contador que suma y suma hasta el número que ya casi no es, y que nunca volverá…
Los días pasaron rápido, las semanas, los meses y las horas,
el tiempo que viene o que se va arrastrado entre errores y aciertos,
entre lágrimas y semillas
pero nunca, nunca, nunca respuestas.
El frío se volvió calor
y el calor, bochorno.
Mientras escribo -y pienso y miro-
el año se va, todo se va.
Y así me gusta.

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