Siempre la mañana

Horas y horas de guitarras y unos alcoholes que comenzaron muy temprano en otro asado de mediodía.
San Padua de noche, flautas, risas, tartas, amigos y unos aparatitos para zapar de lo más lindo.
Luego las horas que se van -yo creo que más rápido vuelan cuanto más se acerca la aurora-
Y pasa de todo, Cure, Charly, el Flaco, los inevitables Beatles…
Y finalmente febo asoma. Eso sí, asoma como es, sin colores ni trapos de cagada.
Otro domingo en la autopista… y siempre la mañana que regresa.
Llegamos y ya los zorzales estaban a pleno.

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