Dos mundos

Aquí, la rama.
Inercia creciente bajo la estrella amarilla o bajo esa luna plateada como un telón por detrás.
Luz de escena.
Allí… el mundo selenita despojado de todo,
soledades de polvo y silencio perfecto,
sombras negrísimas, picos como agujas,
saltos kilométricos en blanco y negro.
Un mundo de ahogo infinito.
El foco, dos mundos.
La Luna muerta desde la Tierra viva…

Los comentarios están cerrados.