La fotógrafa y las fotos

Domingo, cae el sol, la fotógrafa disfruta las fotos de la fotógrafa, analiza, contempla, encuentra sus silencios en los silencios de la otra, sus dudas, sus miedos, miserias y virtudes. Un instante de fotos dentro de fotos y de artes dentro del arte funcionando como un palimpsesto infinito.
Luego se llega a una conclusión verdadera, pero que, a veces, no desborda lo necesario: cada mirada, cada disparo, cada encuadre es como una particular huella digital… y como tal, irreemplazable.
Nadie es necesario, en realidad.
Ni reemplazable.

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