Encuentro de Taller 1 (2)

Esta vez fué en el lejano oeste, Morón, tierra liminar que preludia la demacrada Argentina precolombina. Cintia pasó por casa -sin su bicicleta rota- tipo nueve y media de la mañana, y luego del 181 hasta Ramos y del tren hasta Morón, pateamos hasta lo de Mónica. Macarena no pudo venir, presa de unas placas llenas de fiebre. También estuvo Nailé, y el gato ausente tirado bajo el sol.
En fin, laburamos desde las once hasta las cuatro de la tarde, con una parada para almorzar las exquisitas pizzas de harina integral que nos preparó Mónica, con morrones y berenjenas y también con tomate fresco y ajo. Y en fin, éste es el resultado de tanto aire y tanto viaje y tanto ruido.

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