Lobos antes de partir

Dejamos la habitación a media mañana, caminamos entre el viento helado bajo un sol radiante y un cielo azul polarizado en un ensueño de LSD. Luego esperamos el bondi y charlamos un rato con el oficial de turismo acerca de la ausencia pejereyes y el exceso de pesticida en la laguna. Más tarde se nos acopló una viejecita que nos relató su historia personal mientras esperabamos juntos el transporte. Finalmente llegó el bondi y, atravesando campos y chacras, en quince minutos llegamos al pueblo. Pasamos por la plaza, por el banco, por la parroquia, por los grafittis y por la estación de tren, y luego, haciendo fotos, nos fuimos acercando a la terminal de micros, en donde encontramos regulando y presto para partir al micro que más tarde nos dejaría en Navarro.

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