La costanera en la noche

Cuando llegamos a Belgrano decidimos seguir con el plan de llegar a la costanera, y mientras continuamos caminando el sol se fué y llegó la noche.
Lo más lindo de la costanera es esa vibración que no tiene mucho que ver con la ciudad, los pescadores, el rugido de los aviones y la línea del horizonte como una promesa.
Exceptuando las ratas -hay tantas que te caminan entre las piernas- los carritos bondioleros son de lo más lindo, lástima la prohibición de la dieta.
Finalmente nos subimos al 37 rumbo a Plaza Italia, desde allí el 39 a Chacarita y finalmente el 123 hasta casa.

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