En la vía

La década de los 90 terminó con los trenes. Entonces uno encuentra vías abandonadas por toda la provincia de Buenos Aires y más allá también. Ésta conecta en un tramo de cinco kilómetros muy prolijos a la laguna de Lobos con el pequeño pueblito de Salvador María, y es de lo más lindo transitar por sus paralelas que nunca se juntan. A unos treinta metros, la ruta y sus peligrosos bólidos a motor pasan raudamente llevando conductores abstraídos que en su prisa no se enteran de nuestras humanidades caminantes. Rodeados de caranchos, mulitas, patos, garzas, horneros, gorriones, nidos de avispas gordos como piñatas y calandrias siempre curiosas, nos tardamos un par de horas largas en llegar hasta la estación de tren abandonada.

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