Las fotos entre las palabras como mantras

Es tremendo el extremo de cumplir con los mandatos familiares, y mas aún en vacaciones. Las que acaban de terminar pasaron muy rápido y de un modo caótico, con muchas personas parloteando todo alrededor como radios dislocadas e imposibles de acallar, y convenciones demasiado extensas que lo dejan a uno absolutamente vacío y sin energía. Y finalmente uno se queda con un pedacito de tiempo demasiado chiquitito para el disfrute con las propias reglas, tiempo que nunca alcanza, aunque se agradece.
Estas fotos salieron en la noche previa a rajarnos para el interior como escapando de la peste. Noche de llantos y palabras como mantras hasta volver a funcionar en ese mundo y en ese plano que es el nuestro, el de una simbiosis que por sobre todo busca la paz, la aceptación, el amor y la dicha.

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