Diario de la cursada introductoria en UNTREF

Ya desde el primer día de clases, a fines de febrero, me puse a escribir. Primero porque, al no conocer a nadie, el recurso me valió de refugio prematuro. Luego, aunque ya muy vinculado, el lápiz me atrapó y caí en la cuenta, releyendo, que seguir un pequeño diario de lo cotidiano en cada día de cursada podía funcionar como un interesante paneo de lo que iba viviendo mientras hacía todo lo que se hace para, finalmente, no llegar a ningún lado… o sí.
Siguiendo las notas observé que ya el hecho de la existencia de esta escritura fechada y organizada justifica la cursada. Más allá de las calificaciones y las promociones. Más allá de lo que el futuro, siempre incierto, me depare.
Las voy a postear como están, en un discurso ininterrumpido y tan sólo separadas por la fecha, ya que así aparecen en las hojas de mi cuaderno, intercaladas entre deícticos y texturas homofónicas, entre estrategias argumentativas y micropolifonías atonales superlativas…
Martes 29-2-12. Una tarde maravillosa. 18hs. Fin del verano. En el aula 8 del Cristo Rey miro por la ventana los reflejos amarillos en las ramas del abeto del patio. La construcción claustro. Pienso en los niños que seguramente hoy estuvieron cursando aquí. Es un sitio de religión, hay imágenes en las escaleras, en las esquinas, en el patio, una capilla abierta a metros de la puerta de entrada en el piso inferior. Aquí, en el segundo piso, los ventiladores giran. Son dos. Ya llegó el supuesto profesor pero somos pocos aún. Miro hacia afuera mientras espero. Cae el sol, inexorable…
Pienso: la religión, sea cual sea, corta el mundo en dos; lo convierte en un campo de batalla, la guerra es entre el bien y el mal, y la disputa es por las almas de los hombres. Morir o vivir, ser o no ser, esa es la cuestión. Y si la religión se equivoca, si el mundo es sólo superficie y, como dice la ciencia, lo que se ve, entonces la vida no es un campo de batalla. Es un cementerio, un cementerio aburrido y vano, porque la dulzura de cualquier placer que uno pueda pretender dura lo que la hierba verde: una temporada. Entonces me quedo del lado de la magia y me revisto de la armadura de Cristo y salgo a combatir por la eternidad de mi alma. Viernes 2-3-12. Hace un rato, justo antes de salir para venir acá, tuvimos sexo. Mientras los cuerpos se entregaban exquisitamente en un 69 simbiótico, el vecino hablaba por celular en el patio… justo el vecino que tanto atormenté por teléfono por el asunto de “Samuel” el perro. Luego se detuvo y me pude volver a desconcentrar. Vos estabas “tapada” y tres éxtasis lograron el destape. Yo, al comenzar, estaba muy caliente. En general creo que estoy siempre muy caliente, aunque sólo caigo en la cuenta de ello cuando está por comenzar. Creo que hay mucho sexo explícito -y oculto- en la calle, en el tren, en el bondi, en la fiambrería; como un ruido blanco. Lo que más me calienta en la vida diaria es la pacata superficialidad que esconde a seres sexuales, seres siempre desmedidos; seres que pueden -y de hecho lo hacen- coger con cualquier cosa: con la TV, con un zapato, con una enagua de algodón; seres que se masturban frente a la PC, por ejemplo, o leyendo unas palabras en el chat. Cuando cogemos es distinto, es profundo y no hay un sólo placer, es una polifonía de placeres, más allá de la obvia eyaculación. Empiezo a extrañar las medias de nylon y todo lo demás. Eso también me calienta, me potencia. Lo alucinante es que cuando me mimetizo tanto con mi ser femenino me olvido -como ayer- que estoy parado sobre un par de agujas de 18 centímetros. Eso es meditación. Martes 6-3-12. Melancolía. El deseo de vivir retorna paulatinamente, el sexo se recupera. Siempre la agonía afecta al sexo. Tengo una necesidad de establecer una base fiel; ante todo una base espiritual. Miércoles 7-3-12. Hoy toca Waters, primera fecha. No tengo muchas ganas de ir ni de gastar $250 en ello. Estoy esperando que llegue la gente y el profe. Música. Mucho calor, algo de melanco pero no tanta como me gusta. Viernes 9-3-12. Calor, mucho calor. De nuevo el profe llega tarde. Antes de salir de casa decidimos no salir hoy, mañana hacer unas pizzas y en todo caso ir a ver el homenaje a Pappo en La Paternal. El lunes rinde Paula, o sea que el finde está condicionado por ello. Y se nota que hoy no tengo un carajo que decir. Martes 14-3-12. Ideas de un guión para una obra musical cinematográfica: Dos -Natalia y Becky-. Tres -Natalia+Becky+Él-. Accidente. Natalia recibe la llamada. Hospital. El pasado. El viaje al mar. La casa. La recuperación. Ellas. Caminar. El beso. El mar. Sexo. la llegada del verano. El regreso. Luego el asunto podría seguir así: Vuelven y Rebeca se inscribe en una carrera o un curso. Conoce al tipo. Se forma el trío a partir de una conversación que ellas tuvieron meses ha en la casa del mar. Luego no sé. Se van a vivir a una casa de plástico en el planeta Marte. Viernes 17-3-12. Hoy luego de la clase pizza en Ottonelli con Gustavo y el gordo, pero antes cuatro horas de música. Hoy desperté a medio día y luego fuí a ver a Lizzy, charlamos un par de horas y de allí salimos a almorzar en “El Esquinazo”. Luego nuevamente a la casa de mamá hasta las 17:20 para partir rumbo a donde ahora estoy: Cristo Rey, UNTREF. Cae el sol, hace calor; no demasiado pero sí bastante. Martes 20-3-12. Mucho calor. Mal sueño por las noches. Imposible dormir antes de las tres de la mañana. Hoy viene a buscarme Paula para salir a caminar por ahí -105 o tren a Chacarita-. No he avanzado mucho con respecto a mi cuerpo, en todos los ítems. Pero en fin, avanzar o nó… al final uno está siempre en el mismo sitio. Exigencia, siempre la puta exigencia. Miércoles 21-3-12. La masa crítica argentina en facebook. Andar en bici. Terminó el verano y el calor continúa su curso. Andar en bicicleta. Pedalear. Transitar bajo la luna y las estrellas. Salir luego de la medianoche con la noche nueva, recién salida del baño. Andar en bici, pedalear en ojotas. Transitar las calles bajo los faroles amarillos, recorrer el mundo desde mi mundo circular. Salir antes de que el frío llegue y se instale. Pedalear el último tiempo disponible. El otoño. Pedalear hasta que se acabe el aire por respirar. Viernes 23-3-12. Anoche cociné pechito de cerdo en la parrilla del horno; ensalada super mixta y nos bebimos cuatro botellas de tinto. Sí, cuatro. Hoy nos despertamos a las cuatro de la tarde y yo creí que me iba a morir. Paula me hizo un jugo de naranja y comí pasas de uva, y cuando salí para venir a la facu me compré un cartucho de bizcochitos de grasa y un alfajor. Ahora me siento un tanto mejor, pero acabadamente acabado. “Ella y su boca madura en mis pezones, mamando como una beba sedienta, mordiendo suavemente. Ella y su boca incansable buscando mi entrepierna siempre dispuesta a entregar esos jugos que a ella tanto le gustan, que tanto ansía beber. Le doy todo, me abro porque me abre y le doy todo, mis jugos calientes, mis gritos y susurros, mis placeres convulsivos, esas cúspides rayanas con la locura gatuna. Ella y sus manos encuentran el punto exacto, juegan, pulsan, desencadenan la oleada de locura. Y eso soy, loca, su loca, su salvaje puta loca y desesperada por ella toda, por su piel y su boca madura, su boca animal” Martes 23-3-12. Frío, bastante; estoy con un jean, medias, remera de manga larga y buzo celeste con capucha. Anoche no pude dormir. Me dormí a las seis de la mañana y me levanté a las siete treinta. Y lo más loco es que estoy fresco como una lechuga, lo cual está muy bien. Bueno, no hay mucho más que esto que escribo, con el frío basta. Chau. “Te busco y no te encuentro, me propongo un cambio que nunca sucede. Imploro y creo y salgo de mi carne y luego me duermo en la nada. Luego me despierto y corro a mamar la leche del vicio. Y me hundo”. Martes 3-4-12. El verano se niega a partir, y justo que me pongo a escribir, el profesor se pone a escibir: él en el pizarrón, yo en el papel, como un contrapunto. O sea, o sea, chau, chau. “Sé que estás aquí. No puedo verte pero sé que estas aquí. Lo siento en mi corazón, en la brisa, en el sol que cae, en la insatisfacción de no poder creer en la verdad de tus palabras. Estás aquí, lo sé por el sabor amargo que me deja tu ausencia al canjearte por olvido, por viento, por una lujuria callada que es vacío y es final. Y porque estás, siempre, esperando que abra la puerta para invitarte a pasar a mi ámbito -que paradojicamente es tuyo y sólo tuyo- te digo: Te amo y sé que no hay nada más allá de tu luz. Y te pido: no me abandones, límpiame, cura mis heridas y perdona mi traición. Entra en mi recinto y enciende ese fuego que el mundo no puede encender. O no quiere. Odia tu luz, el mundo. El mundo aborrece tu fuego y necesita apagarlo para intoxicarnos con ese humo negro que sólo ahoga y miente”
“¿Puede existir el amor en una entrega condenada por las palabrasd de la fe?¿Puede crecer la hierba bajo ese sol que no es el de todos y que brilla con un distinto color? No lo sé. Sé que hay condena en los escritos que rodean tu luz. Y aunque nada de ello encuentro en tus palabras, nada, siempre temo y temeré por creer que sí. Que el amor puede existir entre una cadena con eslabones iguales y precisos en su género. Porque siempre voy imaginando una bella historia de amor entre las nubes, entre las olas, entre flores y doncellas”. Llegó la noche y llegaron las nubes. Mis pares con la intención en sus papeles y yo, esperando el no tan importante veredicto. No tan importante porque hoy es hoy, pero en menos de un mes, chocan los planetas. Quisiera creer que puedo disfrutar lo que nadie logra. Sé que es posible. No tiene importancia el resultado. Disfrute, relajo, silencio. Herramientas de libertad. Miércoles 11-4-12. Calor. Aún calor. Ahora música, luego comunicación. Como siempre muchas dudas. Pero también cosas buenas que surgen, por ejemplo, escribir mucho mejor a mano, más rápido y más claro. Antes de salir cociné el relleno de la tarta de pescado y airee la masa que estaba en la heladera, y tengo un olor a pescado que ni yo me aguanto, parezco el capitán Ahab enredado en Moby Dick, o más bien un pescador del puerto marplatense. Siempre tan exagerado.
Mar del Plata. Cuanto daría por volver a Mar del Plata… ¿cuanto?, bueno, en realidad nada, lo dejo en manos de Dios, de la providencia divina; volveré en todo caso cuando El quiera y será, seguramente, en el momento justo.
Los días pasan, no tenemos mucho dinero, estamos juntos, necesitamos mucho, creemos otro tanto, hay salud, hay ganas, también miedos, siempre necesidad de seguir. ¿Porqué es tan bello lo que veo en esta ventana, la ventana del aula
 4ºA, colegio Cristo Rey?, ¿Será porque el lugar es santo?… no dudo de ello, tampoco dudo que se debe al devenir sin límites, al menos para mí y para los que me rodean, sin límites luego de morir, y un límite preciso, la muerte. Luego, tal vez, viva en Mar del Plata, sea la protagonista de esa novela de amor que tanto da vueltas en mi cabeza y Paula sea, en ella, mi amada amante lésbica. O tal vez cuando muera no suceda nada de esto, pero sí el sentimiento y la dicha de su cumplimiento espiritual. La otra noche, en el bondi, recuerdo que pensé: el placer del orgasmo, la cresta del polvo, es un pequeño vislumbre de la unión futura con el creador, en la vida y encuentro finales. Por lo tanto Dios es, entre otras cosas, un polvo; un futuro orgasmo infinito sin espacio ni tiempo. Leo lo anterior escrito, sentimientos del pasado cercano, me río, me asombro, me quedo frío, helado. Existe algo que se desprende de uno mismo y que se escapa de los juicios de mi pobre condición: soy miembro, hijo, amante, hombre incierto camino a la tumba. Martes 17-4-12. Días extraños, ganas de patear el tablero, viajar, desaparecer, quemar las velas de las naves y salir a nadar en alta mar, con millones de toneladas de agua como sustento. Vacío. Al venir hacia acá el sol jugó con los árboles frente a mis ojos, como una sonrisa de luz, como una caricia electromagnética justo en medio del alma. Luego caí en la cuenta de que en este barrio -los alrededores del Cristo Rey- vive nuestro amor, vibraciones de nuestro paso. Y también sentí, mientras pedaleaba hacia acá, que te amo. Y que nunca pero nunca me doy cuenta de cuanto es eso. “Cuando la luz se viste de ensueño y las sirenas bailan en la brisa, mi pecho se transforma en celdas que, como esponjas, beben de ese celo por vivir, por amar, por volar en el cielo, en tu cielo, en lo más alto de los paraísos imaginables”. Necesito mar, cielo, apertura, sal, soles y silencio. Necesito encontrar un camino que contenga mis ansias del ensueño cósmico y eterno, un envase que, de tan grande, me permita cantar, bailar, llorar. Visiones de carne en la mente, de sangre de Cristo en las venas y del reloj hasta el fin de los tiempos; y luego de ello dos clases y dos guitarras y ganas de desaparecer en el horizonte del control sin riendas. Cerdos y ojos como luces veloces. Y gemidos vibratorios bajo la piel. Pechito de cerdo.
Todavía resuenan las sonrisas de esa mesa que es ejemplo del buen vivir. Si busco explicarme entonces ellos también justifican mi vivir. Los amigos. ¿Cuantas veces uno puede darse cuenta de tamaña ventura? Gracias, sólo resta agradecer. Martes 24-4-12. … Llega la hora de la verdad, sólo que esta verdad es relativa al triunfo y al fracaso. Del mismo modo el triunfo y el fracaso es relativo al examen, que en realidad es puerta, por ahora entreabierta, para continuar en una realidad que nunca se sabe, apriori, si merecerá su continuación y desarrollo. Busco encontrar el camino sin medir mi aptitud. Soy apto por el solo hecho de estar. Viernes 27-4-12. Unas horas para el examen. Menos de 24 horas. Mañana a esta hora seguramente estaré terminando. Dios dirá. En fin, la vida continúa, más allá de mi y de todos. Miércoles 2-5-12. Mientras hablamos del examen del sabado te estoy viendo en mi mente, estás caminando cámara en mano por los alrededores de este barrio, hace ya muchos años. Te veo caminar mientras intentás atrapar la luz, el color brillando en la cara de un enano de jardín o en una pared llena de musgo. Puede ser domingo, primavera tal vez, o finales del invierno. En mi recuerdo te veo los dedos, las primeras falanges negativas y todo ese pelo negro sobre los hombros. Luego seguramente padeceremos de la agonía del atardecer y la abstinencia de domingo antes del lunes lleno de amargura de trabajo. Por lo pronto ahora cae el sol y el abeto siempre verde del patio se tiñe de amarillo ocaso. Acabo de salir al patio mientras los que quedan siguen estudiando. Algunos juegan al truco, las chicas toman mates. En ese ámbito vi, literalmente, un par de fotos tremendas, pero no traje la cámara. Debería acostumbrarme a portar la cámara. Ahora me rodea este contexto que ya he empezado a querer y que irremediablemente perderé. Primero, a mis compañeros todos, irrepetible convergencia de humanidades que seguirán su camino como yo seguiré el mío, más allá de que acceda o no a la universidad. Y ya tengo un vislumbre de que no será igual, ya que dentro estarán los que hayan aprobado ese mínimo, esto es, los más preparados, los ganadores. Y tal vez yo esté entre ellos -tal vez, aunque no soy un ganador ni quiero serlo-. Quiero relajarme en el devenir, haga lo que haga, esta idea me parece cien mil veces más respetable e interesante que la de ganar o perder. En fin… en el patio, mientras caminaba rumbo al baño, atesoré esta vivencia, más allá del resultado, más allá del resultado… ¿más allá?. “Percepción extática. tiempo teñido de nostalgia, de esa que es más vívida por lo que aún no ha terminado. Nada termina, aunque todo acaba. Estamos condenados a vivir la muerte en un contexto de eternidad, y somos parte del contexto”. Viernes 4-5-12. La temperatura sube y sube mientras el calendario sigue su curso. Ayer las pizzas tuvieron su protagonismo bien logrado y hoy la discusión viene por el lado de si Bach es o no es contrapunto. La verdad es que cuanto más opino frente a alguno de mis semejantes, más choco. La humanidad está presa por su historia y su visión de la historia, y sin embargo defiende esa historia y esa visión. Duele ver a las nuevas generaciones apoyar y defender los condicionamientos que nos han cercado con deberes y derechos que sólo conducen a la división y al caos. ¿Que es amar? ¿Es posible amar si no se dispone de tiempo? ¿Se puede amar al prójimo mientras se compite con él? ¿Es el amor competencia? ¿Es el amor necesidad de apobación? El amor todo lo puede, y es en Dios, por eso todo lo puede. Pero no creo en que pueda existir el amor si hay jerarquías. Y el mundo está organizado así, desde la diferenciación de las jerarquías. El café caliente que me abraza y me acuna en su sabor negro, mientras vuelan las ganas de pedalear y ganan las de ver un film, tal vez 2001, a Space Odyssey. HAL 9000 como los niños de la escuela, entrenados para que nunca puedan lograr un mínimo de claridad mental, esquizofrenia que siempre nace en los opuestos que son el amar y el competir. Tal vez la vida pueda ser reducida a un sabor, el del café o el del helado, y a sensaciones como la del viento fuerte o la de la lluvia en la piel, o la luz del sol en la cara como un bálsamo, o el sabor, siempre activo, de tu piel blanca. Luego todo lo que sucede, los contratiempos y los trámites que llevan a la realización de las metas, se diluyen como el tiempo, y quedan los sabores y las sensaciones para toda la eternidad. Sabado 5-5-12. Examen de música. Temperatura: alta. Sol: muy brillante. Estado anímico: ideal, es decir, confiado y al mismo tiempo conciente de que importa muy poco. Ya somos varios esperando que llegue el profesor, sólo una mujer por ahora. Lo cual puede significar que los hombres estamos, normalmente, menos relajados que las chicas. En fin, el contraste entre el sábado anterior y éste es absolutamente antagónico: otoño invernal contra primevera veraniega. Dios nos bendiga a todos para pasar esto. Amen. Martes 8-5-12. Calor a full, muy pocas ganas de trabajar, ahora en la universidad -Cristo Rey- esperando la nota de comunicación y ¡llegó el profe, nomás! Pero antes de que él llegara estaba soñando con caminar rumbo a Santa María o hacia el puerto de Mar del Plata desde el centro y llegar a Punta Mogotes a media tarde. O en subir un cerro en Tilcara. O simplemente estar. Nota de primer parcial de comunicación: 8. Miércoles 9-5-12. Tal vez sea hoy el día de música y su resultado numérico; los días pasan y oscilo entre la paz y la desdicha de dar cátedra a los que están tan perdidos como yo. Día de fotos, el budín tomó la sartén por el mango y me solucionó más de la mitad del trabajo, y decidimos, por la noche, ir a cenar al Sheraton de Caseros. Dios me castigó -parezco mi vieja- porque soy arrogante, porque me creo el dueño de la verdad, porque yo veo y los demás no, y porque me creo el mejor pero soy el peor.
Dios todo el tiempo me pone en mi lugar porque su amor por mi es infinito, pero yo devuelvo mal por bien y me arrastro solito al chiquero. Entonces pido perdón por mi idiotez, por mi infidelidad espiritual, por mi adulterio cristiano y por mi necedad. Soy un ser sucio, indigno, un terrorista del amor. Martes 15-5-12. La angustia se mezcla con la dicha y la nostalgia del recuerdo de tantos soles al atardecer, tantos cielos, mares y caminos. Luego el capital como una espada de damocles más la sensación de fracaso que llega inesperada y sin golpear, por la puerta de atrás. Creo que necesito parar, parar lo más básico, la comida, el alcohol, la moneda que cada día cuesta más y que huye acelerando a un G, sostenido hasta alcanzar la velocidad de la luz. ¿Un deseo? cerrar el facebook. ¿Una necesidad? curarme, curarme de la inercia del escape, curarme de la necesidad de vivir siempre de fiesta, curarme de la gloria, del triunfo y la derrota. La verdad es que la vida pasa y todo es una oportunidad para crecer, pero yo insisto en repetirme monotematicamente, y el río corre sin cesar. Tal vez el no esfuerzo sea la meta, tal vez olvidar los logros sea la base de la voluntad. Tal vez dejar de buscar sea encontrar esa sed que en su mera existencia sacia de cualquier otra sed, sea cual sea su naturaleza… Miércoles 16-5-12. Frente a nosotros, Judowsky, charla por la carrera, pasar la lista, optar, opinar, debatir… ¡ya comenzó! Martes 22-5-12. Sentimiento sin sentido, fracaso, nulidad. Recién, mientras salía de mear del baño, pensé que un mínimo de continencia cambie esta realidad depresiva. Tal vez no importen tanto los objetivos, sean artísticos o económicos, sino tan sólo los “morales”, es decir, los que rigen a la conducta, a la dignidad frente a los propios ojos. O tal vez todo sea un espejismo y nada importe un carajo. Miércoles 23-5-12. Sigue la garúa. En días como éstos pienso siempre que me estoy perdiendo una caminata esencial por avenida Corrientes, ir al cine, escuchar The Cure en el mp3, pizzear en Las Cuartetas, Guerrín o en su defecto en Santa María… hacer fotos de todo lo que brilla en la noche de Buenos Aires bajo la eterna garúa, caminar por los pasos ya lejanos del pelado, ponerse azul en las cuevas del pasado, perder el rumbo mientras el reloj sigue su curso… Martes 29-5-12. El finde largo y tortuoso, bajo la ya abrumadora presencia del alcohol. El viernes estuvo bien; la caminata de Caseros a San Andrés y luego el tren y las empanadas y el locro femenil; pero el sabado comenzó toda la desdicha. No tengo escapatoria ni excusa: depende de mi y de la invocación. Ahora estoy en Cristo Rey y lo que veo en la ventana ya tiene el sabor de lo viejo, de lo rancio, de lo que se vá, más allá del resultado, siempre inexorablemente. Pero en fin, sé que hay un camino por transitar y también sé cual es ese camino… lo cual no es poco. Miércoles 30-5-12. Bajó la humedad, subió el frío. Se acerca la fecha, veremos hoy si Beethoven sale el viernes o el miércoles. La palabra del día es “promocionar”. ¿Y que significa “promocionar”?… significa presión. ¿El cielo brilla más?… tal vez sea una sensación o las frutas en el sistema, pero en fin, llegó el profe de música… Viernes 1-6-12. Clase de música. Hoy: pautas para TP de examen final. Se acerca el momento del final, inexorablemente, el momento de la verdad. Aunque pensandolo bien, todo es “el momento de la verdad”, hasta cuando cantan los zorzales… Martes 5-6-12. Tal vez sea éste el último martes de la cursada en Cristo Rey; es significativo que, a mis 42 años, tenga el gozo de haber recorrido un camino atravesando todo su largo. Quedaron detrás los sentimientos de derrota y las ganas de escapar, y si bien aún no estoy dentro, algo he logrado en mi interior, tal vez lo más importante de todo el asunto: la trascendencia.

Photobucket
Photobucket

Los comentarios están cerrados.