Andar en bici (gif animado)

Mientras estudio para el examen de mañana me tomo cinco minutos, hago un gif con lo filmado el lunes pasado mientras pedaleaba hasta Monte Olivia en Villa Devoto, y me tomo una pava de mates más; y aprovecho, también, para escribir un poco.
La bicicleta me ha dado tantos beneficios que no podría enumerarlos en una secuencia, salvo la poética, pero no estoy para eso. Andar en bici es volar hacia una región en donde no existe el consumo, ni el apuro que otorga la maldita presión de la velocidad… y aunque tengo una bici bastante veloz -desde los 15 años es la misma- disfruto mucho más el ejercicio de la contemplación desde el pedaleo que del tránsito a toda marcha.
Las ciudades no están pensadas para la bicicleta, están pensadas para el motor que poluciona, atropella y contamina; está pensada para el horario inmediato, para la desconexión desde habitáculos con calefacción y aire acondicionado. Las ciudades están concebidas para la pasividad poderosa de los conductores solitarios: basta un puñado de billetes y apretar un pedal para llegar a destino… destino que, en su estrechez conductiva, siempre será menos maravilloso e inocente que el del bello pedaleo. Quién ha pedaleado bajo la lluvia, bajo la luna y el cielo estrellado, a favor del ventarrón o acariciado por el sol de Marzo, sabe de qué hablo: el mundo se ha vuelto tan apurado y técnico que ya hoy andar en bici es un acto de rebeldía. Pero lo mejor de las dos ruedas está más allá de toda política, y es la dicha de seguir pedaleando, como niños, hacia ese objetivo incierto que es el de todos, con la frente en la brisa y la mirada en los detalles que la velocidad siempre olvida.

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