La noche oscura del alma

A veces uno se equivoca y termina solo. Entonces la oscuridad entra por los poros y encuentra dentro y profundo lo que San Juan de la Cruz llamó “la noche oscura del alma”, que es un dolor atenazante y liminar. Y aunque San Juan sufría en su bondad no asumida, yo en cambio sufro en mi egoísmo y mi violenta oposición al amor y la paz. En fin, uno es muchas cosas y ningún día es igual al otro, por lo tanto no hay tiempo para detenerse en humores de cagada, ya que se ama tanto como se odia y se agradece lo que otrora se rechaza, tan inconguente y maravillosa la vida del hombre sobre la superficie de ésta cáscara de nuez cósmica y perdida en un mar de relatividad.
Entonces, las fotos de esa noche oscura, perdida y sola.

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