Autorretratos etílicos

Ya pasaron varios soles desde que caminamos por las calles de Chacarita muy pasada la medianoche con ese juego de obturaciones largas y alcoholes en las venas. Antes habíamos pizzeado en Santa María, y antes aún Boris y la pelota en La Agronomía y la búsqueda de un pool por las calles de Caseros, etc, etc, etc -si se prolongan los etcéteras llegaremos al útero primigenio- y así quedaron rezagadas estas tomas entre los libros de la universidad y las guitarras y el sexo y la simple observación del diario y eterno devenir, que no se detiene ni siquiera ante la muerte, que siempre es de los otros.

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