Martes por la noche en Colegiales

Tal vez la desesperación de lo repetitivo hace que uno invente cualquier cosa con tal de pasarla bien aunque sea un martes por la noche, más aún si se tiene en cuenta que el miércoles hay que madrugar. Pero en fin, mi chica, que también madruga, me pasó a buscar por la facu, caminamos hasta la estación Tropezón y nos tomamos el tren Urquiza hasta Chacarita, en donde nos esforzamos por evitar las pizzerías -y las botellas de moscatel- y rumbear, a pata, across the barrio of Colegiales. Noche, fotos, grafittis, silencio, uno que otro cana en una esquina, algún que otro vecino enojado por las cámaras invasivas… finalmente terminamos cenando a las doce de la noche en Barcelona Asturias, en Córdoba y Ravignani, evitando triunfalmente el alcohol. Y luego más fotos y ya el cielo pesado de niebla otoñal con unas pocas estrellas tristes y más canas y más cuadras y caminata y nuevamente Chacarita y como siempre el bendito 123, su ruta, Caseros, esquina de casa, ducha, cama, cinco de la mañana, out.

Los comentarios están cerrados.