Desde Caseros hasta avenida del Libertador

Primero pensamos en caminar por Villa Lynch, tal vez para comprobar si Zarathustra aún estaba vivo, pero a mitad de camino una saludable lluvia fría y el deseo de suculentas hamburguesas con banderitas de colores nos obligó a retornar y resignificar la salida. Entonces nos subimos al 343 y viajamos hasta Maipú y Alvear… bajamos, caminamos hasta el The Embers de avenida Libertador, siempre haciendo fotos, y comimos hamburguesas con papas fritas, aros de cebolla y coca cola y, porqué no, disfrutamos de la rica fauna del lugar con un burbujeante ojo antropológico… justo antes del vómito ineludible ganamos la calle y continuamos con la caminata hasta avenida General Paz. Pasaron más de veinte años desde que hice esa misma caminata con un amigo y también de noche… Avenida del Libertador, no sé porqué, sigue sin gustarme: me siento como pez fuera del agua en su aséptica y ordenada cresta triunfal de espejitos de colores. En General Paz tomamos un bondi hasta el puente de avenida San Martín -ahí el aire se clarificó- y desde allí el 123 que nos dejó en la esquina de casa. Casa, el hogar, en nido en el west bonaerense, gente despierta, la bici y una ginebra en el bar de la esquina ¿que más? 

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