Luz Azul, Ay Gusmer y una velada extrema.

Todo pasa. Y si nó, poco importa: en la nebulosa de Orión siguen naciendo nuevas estrellas que cobijarán dentro de unos pocos millones de años a las próximas inteligencias futuras… ¿humanas?¿parásitas?¿sensibles u horrendas?¿quién lo sabe?¿acaso importa?
Y al mismo tiempo es tan banal como buscar culpables, tan automático como establecer reglas e igual de peligroso: existe un deseo de autoexterminio en ambas acciones que de tan ridículas extendidamente populares son entre mis hermanos de especie… y, de cualquier modo, cuando la vida me duele tanto y busco un culpable me basta con un espejo: nadie me obliga a ser, es mi libremente electo devenir… y como si esto fuera poco, acaban de cumplirse veinte años de la muerte de Freddie Mercury, suenan entonces hoy más que nunca sus últimas palabras: “Show must go on”… y sí, Fede Mercurio, el show debe seguir, y de hecho sigue… ¿acaso alguien lo puede impedir?
Por lo tanto sigo, a pesar del bajón que hoy sabado me toca y bajo el amparo también de su Innuendo ejemplo, subiendo fotos… éstas últimas son de la visita el último jueves de mi amiga Luz Azul y su pareja Ay Gusmer. Yo no conocía a Ay Gusmer… una noche bastó para la sintonía, la vibración contagiosa, la simpatía sonoro artística, la borrachera extrema: veremos que nuevos vástagos nacen bajo la luz de este nuevo hallazgo vibratorio.

Los comentarios están cerrados.