Feliz Navidad

Intento entender porqué me siento tan mal cuando entro en facebook y leo algunos comentarios. Los que comentan son argentinos como yo, recorren las mismas calles que camino yo, utilizan los mismos servicios que yo utilizo, consumen los mismos productos que yo consumo. Van al cine como yo, compran libros como yo, aman la pizza, como yo.
Hasta algunos creen en un Dios, como yo creo.
Sin embargo, viviendo en el mismo territorio, pertenecemos a países distintos… pensamos el país desde orillas opuestas y lejanas, orillas que, de tan distantes, resultan ser insalvables, inconectables.
No hay ni un punto de unión, es imposible.
Yo no soy el dueño de la verdad, ni quiero. Tampoco quiero tener razón… simplemente me pregunto -alarmado-: ¿cuanta energía malgasté este año que termina tratando de concientizar a los inconcientizables?… hay una frase de Joaquín Sabina: “No hay ser humano que resista la tentación de querer ayudar al que no se quiere dejar ayudar”
Y eso, amigos, estén del lado que estén, es perder el tiempo al pedo, malgastar el tiempo.
Nunca tuve más ganas de cerrar el facebook como en este año. Le voy a dar una oportunidad, decidí darle una oportunidad, pero es vital un cambio en mi actitud… ¿quieren un país sin negros?, bueno, salgan a la calle a matar negros. ¿Quieren un país sin putos, bueno, salgan a las calles y maten putos. Maten travestis, maten zurdos, maten intelectuales, científicos, poetas, pibes chorros, perros pulguientos, maten idealistas, maten políticos y dirigentes, cierren las radios, clausuren las plazas, callen los diarios, proscriban la libertad, maten a todos… es el momento adecuado, es el “signo de los tiempos”… y yo ¿que puedo hacer desde acá?
Nada. Nada puedo hacer. No quiero tratar de convencer a nadie más. Me cansé, me cansé de que me duela tanto.
Por mi parte voy a seguir pensando como pienso, sintiendo como siento, amando a los que amo y creyendo en el Dios que creo.
Mi Dios no es un asesino, ni tiene problemas psicológicos, mi Dios es amor… y ese amor es el peldaño más bajo de la escalera que hacia él lleva.
Dios me lo está pidiendo hace rato: “dejá que los muertos entierren a sus muertos, vos solo seguíme”
Ojalá en 2017 lo cumpla. Ojalá en 2017 gaste mis energías en conductas más nobles, más cercanas, solidarias, palpables, inmediatas.
El campo de batalla no es el facebook, es mi barrio, la inmediatez de la geografía que me rodea.
Feliz navidad.

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