19 chorros

La primera vez que me asaltaron a punta de pistola fue el 29 de octubre de 1983, tenía 14 años, Cafferatta y 3 de Febrero, Caseros… eran dos, y recuerdo perfectamente la fecha porque al otro día ganó la presidencia Raúl Alfonsín.
A los 15 años otra vez, eran tres, yo esperaba el 53 de madrugada en Sanabria y Jonte, y aparte de afanarme me cagaron a trompadas, y eso por puro gusto.
En 1991 entraron en mi laburo, que era una ferretería: tres tipos a mano armada y ultra violentos que tardaron más de una hora en desaparecer.
Me choreó la policía cuando me accidenté en el cruce de la ruta 3 y la 41 el 26 de diciembre de 1995 (eran varios polis, siete u ocho, hasta el comisario estaba, y si no conté bien fue porque, aparte del impacto y el triple vuelco, en ese accidente murió mi esposa embarazada de siete meses… los polis aprovecharon el drama y el traslado al hospicio para desvalijar el auto).
Luego, con mi actual esposa, 2006, dos tipos en el barrio de la Boca… recuerdo que temblaban arma en mano, la verdad es que estaban más asustados que yo.
La última vez fue acá, otra vez en Caseros y hace un par de años, dos pibes de 15 o 16 abriles, yo pasaba y me pusieron  un 32 largo en el cuello… a todos estos chorros, con y sin uniforme, les di todo, y entre todos suman: 19
(19 chorros, o ladrones… también personas, es decir, seres humanos)
Pienso que, si como se está poniendo de moda en este país, los hubiera matado a todos por mano propia, hoy yo sería más célebre que Billy the Kid.
Pero claro, tendría el alma oscura e impermeable como el ébano.
Nada de lo que me robaron en cada una de esas instancias hoy me falta.
Y mi alma brilla.

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