Una vuelta por el barrio

El barrio en que uno vive cobra una inmensa importancia cuando se piensa en todos esos millones de personas pululando alrededor del planeta que lo desconocen y que nunca lo transitarán. Y no quiero decir exactamente que sea verdaderamente importante, porque nada lo es, pero sí inmensamente valioso para el que, como yo, está acostumbrado a ver las ligeras variaciones de la luz en el frente de una casa que me gusta, del otoño que se aproxima brillando en los huesos de un nuevo cadáver entre los durmientes y las vías del San Martín; las sombras dibujadas contra la pared como figuras japonesas… mi mujer y yo hemos caminado tanto por este barrio -y otros- que sería impensable soslayarlos en una selección de imágenes post-mortem… mi espíritu y los efluvios de mi corazón, que supo emocionarse con el aroma de un aromo, seguirán deambulando por aquí. Yo, como todos, me habré ido rumbo al olvido.

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