Un día en Villazón

Final del viaje al norte de Argentina, enero de 2012; luego de deambular por Salta y Jujuy durante quince días decidimos, en el último sol y antes del avión, visitar el mercado de Villazón, a diez minutos de caminata, frontera mediante, del hotel que ocupamos en La Quiaca. Si La Quiaca es tan chato y tan poco interesante debe ser porque a su lado está el bizarro Villazón… cuna multicolor de las más interesantes imposturas estilísticas en cuanto a maniquíes y combinatorias de indumentaria… pero para que me voy a poner a explicar el porqué si para eso están las fotos. De todos modos puedo contar que pasamos por la frontera poco antes de la diez de la mañana y regresamos de noche, en una no actitud de absoluta transparencia … podríamos haber pasado hasta dinamitas desde Potosí ya que nadie siquiera se percató de nuestro paso. Y en el medio fotos y mercado, pollo frito y cervezas negras de lo más ricas, de ésas que no hay en Argentina. El fin de este viaje funcionó a modo de preámbulo de lo que vendría en enero de éste 2013, Bolivia toda -o casi-. Y la verdad, valió la pena.

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