Gato en el tapial

El gato de la vecina está haciendo lo mismo que yo. Faltan minutos para el mediodía, la mañana se fue entre cuerdas y visiones y yo estoy entre comerme una hamburguesa o una pasta. Opto por la Pasta. Todo parece descansar en mi barriga, y se vuelve por momentos muy pesado… como tenazas, diría; un agujero lleno de cosquillas y cuasi calambres que me descalabra la médula espinal. Cocino. La pasta, genial; lo demás, incierto. Puede caer la bomba atómica o reventarse un aneurisma, da lo mismo. O la bañera y el resbalón. Al gato le pasa lo mismo que a mí, pero lo acepta tan estoicamente bien que parece ser todo indiferencia.
¡Vení a reírte con el Negro en Catán!, vení y sacá a pasear tu humanidad degradada para que veamos cómo nos parecemos!
Sigue la radio echando pestes contra todo y ya llega el sol en el cenit, una del mediodía.

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