Las tapitas de Egar Murillo

Es en el año 2001, con la tremenda crisis económica que dejó al borde del abismo a la mayoría de la población, que Egar Murillo empieza a trabajar con materiales de descarte, un poco por falta de dinero y otro poco “para revalorizar lo marginal”… nos dice el artista:
-“Me gusta lo usado, lo que se tira y que es considerado inservible y de mal gusto, porque a la gente no le gusta que se revuelva en la basura, como hacen los cartoneros y los que cirujean para vivir”
Es Jujeño, y a pesar de ser considerado uno de los artistas plásticos más interesantes y representativos de la vanguardia, su bajo perfil lo aleja de los medios masivos de comunicación, de la banalidad de la ciudadanía ilustre y de la pobre pretensión de las llaves de la ciudad… -ya Mauricio se las ha arreglado para entregar el ilustre llavero a artistas tan argentinos como Robert Plant ¿lo recuerdan?-….
Ayer vimos su muestra en la Ex ESMA, en un contexto de otras muestras que, de tan politizadas, se desdibujan en la obviedad. No así con las tapitas de Murillo… plurivalencia, se podría decir, como una de las principlales características de su bello arte. Funciona, tiene forma, es bello, cáustico, hasta sencillo e inocente. Pero no. Es el arte de alguien que no se come la zanahoria porque así lo diga papá, ni que vaya a lo de Moria o de Susana porque así lo pida mamá. Yo le creo, y en esta época de arte y de mercado y de producto y de millones millonarios, ya es un montón.

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