Cumpleaños 44

Pizza en Santa María… calabria, espinacas, Quilmes bock para mi chica, y para mi moscato Crotta. Y una porción de fugazetta rellena de posdata. Y para llevar a casa, una porción de postre Balcarce re fresquito. Llegamos a eso de las siete de la tarde y nos fuimos antes de la medianoche… y en el medio el escabio, las risas y la charla: las teorías filosóficas, Dios y la religión, las teorías conspirativas, la platita como motor, el mercantilismo en el arte, los gatos que cagan en el jardín, ¿vino tinto o moscatel?, medias de nylon y machismo, pizza o verduras, sexo, ¿donde viajar el próximo verano?, los logros y el crecimiento, el travestismo, Cristina y Lanata, los proyectos, la pornografía y la prohibición, Octubre, los límites y el rigor, las fotos y la música y el silencio y las palabras. Y el brebaje marroncito que se cuela de a poco en el torrente sanguíneo y se comienza a desvariar a pura risa porque es cumpleaños y uno parece que se permite más, aunque esté siempre igual de loco. Y en ese estado los famosos pululando todo alrededor, como siempre…
Cuarenta y cuatro, y si me gustaran las armas serían casi 44 magnum, pero no me gustan mucho. Prefiero cagarme de risa con mi chica mientras el tiempo se lleva todo a dormir. Y así desde la prehistoria y hasta el escatológico fin de los tiempos.

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