Coroico de noche

El sol cae en Coroico y las sombras adquieren protagonismo… las calles oscuras, los colores saturados en ventanitas que ocultan calor y refugio. Pasa un auto y por momentos todo es rojo, paredes, cenefas, veredas, cordones, para luego volver a esa oscuridad que parece anterior a la modernidad, anterior al hombre blanco, austera, sencilla e inocentemente precolombina. Y van apareciendo las estrellas en ramilletes plateados que casi no compiten con la casi inexistente luz del alumbrado publico. Entonces se cae en la cuenta de la importancia del ver y de su descanso, del ensueño y la magia brillando con luz propia en rincones apartados; uno se da cuenta de la gloria y de la gratuidad del cielo nocturno y de la maravillosa importancia del silencio, que actúa como un narcótico natural para el cuerpo y la psiquis. Silencio, estrellas, oscuridad… regalos tristemente perdidos para siempre entre los flashes cegadores y alienantes de la moderna civilización occidental.

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noche en coroico

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