Tres retratos de Morgan

Encontré a Morgan revolviendo en gigabytes de fotos del pasado. Morgan, el gato de los Lupo, tiene una obsesión: el agua de la canilla del baño. El gato puede pasarse horas tomando directamente desde el chorrito que cae finito. A veces suele, incluso, llamar a alguien -como llaman los gatos, claro- para que le abran la canilla. Es muy común ir al baño y encontrarse con el gatito ahí, en la canilla, meta lenguetear.
Y aparte Morgan lleva con mucha dignidad esa prestancia casi de realeza que suelen tener casi todos los gatos… “gatunidad”, diría tal vez Schopenhauer, una gatunidad que, de tan perfecta, se parece más a un arquetipo platónico que a una mera característica felina.

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