Copacabana y las orillas del Titicaca

El viaje hasta Copacabana desde La Paz, a diferencia del viaje a Coroico, fue maravilloso. Todo el tiempo praderas todo alrededor y pequeñas poblaciones de casitas austeras; el sol a pleno entre el viento fresco, nubes blancas y gordas flotando sobre nuestras cabezas y proyectando a su paso sus sombras del tamaño de una pequeña aldea… desde La Paz se toma la ruta nacional nº 2 hasta el estrecho de Tiquina, y ahí se cruza en balsa, micro incluido; luego se continúa un poco más hasta llegar a Copacabana, a orillas del Lago Titicaca. Copacabana es uno de los centros de peregrinaciones más importantes de Bolivia por hallarse allí la Virgen de Copacabana, negra ella. Pero lo más importante es el lago. Es un lago muy extraño. Su nombre evoca leyendas y mitos antiquísimos… nombres como “Los Antiguos” o “La Atlántida” aparecen en el inconsciente cuando uno camina por sus orillas, mientras espera ver algún indicio de esas ciudades de luz que, aseguran, viven y respiran debajo de lo más profundo. Porque las míticas ciudades no estarían dentro de la profundidad del lago, sino debajo de el. Tal es así que hasta vino Jacques Cousteau con sus aliscafos tecnosos en busca del mito… estuvo meta y meta bucear y cuando se fue no dijo que no había nada raro, sólo dijo que él no encontró nada, salvo la rana gigante. Y eso que la expedición -en realidad fueron tres, el tipo estaba realmente enamorado de esas aguas y de ese misterio- costó millones… raro, muy raro. Si se guardó el secreto, como aseguran por ahí, ya se lo llevó a la tumba…
De todos modos las cholas que se echan bajo las sombrillas multicolor a unos metros de las olitas que ronronean tan frescas no piensan en estas cosas, pero basta preguntar para que aparezcan las historias y los nombres… “las ruinas subacuáticas”, “la leyenda de los mil escalones”, “la conexión extraterrestre con las ruinas de Tihuanacu”, “los respiraderos kilométricos”… podría enumerar más y más, hasta que llegue el amanecer del nuevo mundo. La leyenda dice que los seres que habitan en lo profundo son la encarnación de la conciencia y de la bondad infinita, y que esperan al hombre y a su despertar para darse a conocer, para pasar luego, juntos y en una unión mística de sabiduría, a construir el nuevo mundo, un mundo de luz y justicia, y por sobre todo, de respeto por la tierra. Se rumorea que el viejo Jaques se encontró con algunos de “ellos” y que luego de explicarle todo el mítico plan le rogaron por su silencio. Tal vez. En su lugar yo también me hubiera callado la boca, después de todo es una historia que vaticina un final de lo más feliz… ¿para que interferir?
Mi chica y yo caminamos largamente por sus orillas, kilómetros silenciosos y vacíos de los turistas de siempre que, como siempre, van sólo a donde van todos los demás. Y puedo asegurar que en ningún momento sentí algo parecido al miedo, por el contrario, el sentimiento siempre fue de reverencia. Ojalá las leyendas dejen un día de serlo para pasar a ser la verdad.

1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14

15

Los comentarios están cerrados.