Irrealidades alcohólicas de un sábado por la noche

Se pueden elegir irrealidades a gusto en este mundo. Las de esa noche no fueron ni de pastas  ni de humos, sino de alcohol: dos botellas de vino tinto a temperatura ambiente servido en copas transparentes en un bar frente a la casa en donde se producen esas porciones de fugazetta rellena que no tienen comparación… luego volamos a ver -y a escuchar- la hiper locura de “Hiperimpulso”, en una casona tomada en un barrio prechetón que es la antesala de Belgrano… en donde entraron, también, unas cuantas cervezas más… y desencajaron el sistema irrevocablemente. Y llegó el olvido, claro. Al otro día aparecieron las fotos como pistas de un crimen pasado. Dos semanas atrás fue esto, y todavía no nos acordamos de nada.

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