Asado filosofal

Que el año de estudio haya, de algún modo, terminado de este modo, comiendo un asado con mis compañeros de filosofía en la casa del profesor Alejandro Trimarchi, cierra un poco lo que, en lo personal, me sucedió durante el año… año de muchas dudas al principio, de cursar dos carreras al mismo tiempo sin poder decidir con cual continuar, ni tampoco sostener la exigencia. Finalmente la ficha cayó en el lado de la claridad y la decisión vino por el lado de la dicha, porque así me sentí cursando en el CONSUDEC: relajado y dichoso.
Y la otra carrera… una ¿temporaria? pausa hasta nuevo aviso. Dios dirá.
¿Que más puedo agregar?… simple: a veces el mundo encierra tantos mundos resonando al unísono que uno termina decidiendo por esa tonalidad o ese acorde que mejor lo hace entrar en resonancia para formar parte del mundo todo, mientras se esté, por supuesto. Nada de competencias y mucho respeto, la sensación de comunidad, profesores con la sonrisa fácil construyendo el conocimiento junto a los alumnos. No es poco.
En fin, el asado estuvo muy sabroso, hubo truco, vino tinto, cerveza y facturas, pero faltó la foto del asador, que también es el que escribe.
En febrero salen las pizzas en casa, a prepararse.

1 2 3 4 5 6 7 8

9

Los comentarios están cerrados.