Villa Gesell otra vez

No se puede creer que ya pasaron, casi, dos meses. La vorágine del desierto-páramo-ciudad transforma todo lo valioso en un pasado que se aleja tan veloz e irremediable, que hasta uno sospecha que las cosas tal vez no sucedieron en realidad, sino que sólo se imaginaron. Pero no, porque están las imágenes, y esa es la prueba. En fin, cortito, nos fuimos de nuevo a Villa Gesell, dos noches de asado y pizzas a la parrilla y hectolitros de alcohol, como debe ser. Y los amigos, bueno, no voy a volver a escribir sobre ellos, simplemente un tesoro. Ya estamos imaginando la próxima, porque la vida vuela y hay que, de algún modo, pelearle a la contra. Para la próxima que sean tres noches -o más-…

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