Diversidad feriado

Suelen aparecer fantasmas, que a veces te miran desde atrás de la mirada de un perrito o de una parejita de loros -o lorxs-. Luego permanecen los metamensajes, el metalenguaje que nos habla gratuitamente desde todas las paredes de la ciudad… ¿que significa una medianera blanquísima y muy bien pintada?; ¿y una garita amarilla?… tal vez no es problema ni la garita-objeto ni la pureza-pared, el problema es que siempre hay alguien dispuesto a habitarla -renovarla con la brocha o el pincel-. Y están los murales, esos decorativos y nihilistas simulacros del grafitti,… “que las paredes son del pueblo, no de la municipalidad”, dijo Fausto Denegri en su “Me cago en todx y en todxs”. De todos modos la luz escapa a la palabra y a la definición… la luz indefinida… vemos la foto de un instante detenido de esa luz que es continuo viraje, cambio, movimiento, desarrollo sin objeto, como el río, es fluir perpetuo, simplemente ser, inasible capacidad que suele encontrarse al alcance de la mano, también. Es color, reacción termonuclear, un amarillo que resulta del delicado equilibrio en la fusión del hidrógeno en helio. Cuatro a uno. Una orgía extendida que alberga los personajes más extraños, hasta aquellos que nada pesan y que viajan y viajan y todo lo atraviesan a la velocidad de la luz. “Tornillo” nos trae de nuevo a la realidad. O ese recuerdo que alguna vez fue el verdadero “Tornillo”, porque “Tornillo” ya no está.

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