Fantasmagorías nocturnas bonaerenses

Puede encontrarse la muerte mientras se busca otra cosa: ejercitar las rodillas, tomar un helado en Monte Olivia, atrapar la luz. Puede uno encontrar más… irrealidades científicas, fantasmagorías solitarias, amores que perduran sólo porque se cree, justamente, en la libertad que crece sólo en el amor… y ya entramos en el territorio de la fe, pues es el amor tan intangible como el sonido y el viento. La fantasía es como la plastilina, evoca la realidad, la copia y la resignifica. Sin embargo hay, dicen, un arquetipo de este mundo, de estas tomas, de este amor. Debería existir, ergo, un arquetipo de este blog, un arquetipo platónico y perfecto… ¿como serían sus imágenes?… ¿puras?… ¿completas?… serían, creo, las imágenes del no olvido, maravillosos estatismos muertos en tecnicolor. La vida es otra cosa, y la regla es, como siempre, la muerte de todas las reglas. Sólo ahí la posibilidad de libertad.

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