Laberinto nocturno

La noche, asfalto, luces de neón… muere otro fin de semana y la necesidad de permanecer nos empuja a la calle. Caseros, vías del San Martín, calle Nicaragua, Santos Lugares, Laje en Saenz Peña, Capital federal entrando por Ricardo Gutiérrez, Villa Devoto… luego Villa del Parque y heladería Cadore, donde sólo se mantiene la calidad del helado de limón. Y el verano que se acerca, y la primavera a pleno. Y pasan los trenes, y chillan los grillos entre las durmientes. Y vos y yo, como siempre, lo más parecido a una simbiosis. Y todo alrededor como un laberinto nocturno bajo las estrellas infinitas. Lo más lindo: el misterio. Y también, lo más loco y desesperante: el misterio. Luego el regreso en el 123… y llega el lunes, el eternamente maldito lunes que empieza pasadas las doce, como todos los días y como todo, todo, todo lo demás.

1 2 3 4 5 6 7 8 9 10

Los comentarios están cerrados.