Últimas imágenes del 2014

Faltan tres días para que se vaya el 2014, por eso es muy probable -aunque nunca nada es seguro en este valle de lágrimas- que sean éstas las últimas de las últimas. Salen así, mezcladas como papas fritas, corresponden algunas a los últimos días de noviembre y otras a algunos de diciembre… la sombra de un cepillo de dientes en una noche beoda, una libélula bebé esperando la muerte sobre la pared, el cielo del atardecer desde el patio de casa, una flor del jardín en una copa sobre la mesa, un templo de adoración cristiana en Villa Devoto, un stencil -feo stencil- expulsivo hacia la figura de Bush hijo, y mi chica junto a mi suegra antenoche, soplando la velita de su cumpleaños número 44. Tal vez parezcan arbitrarias, lo son: así de antojadiza es la marea que nos envuelve mientras viene y se va, mientras esperamos por cosas que no se cumplen y nos perdemos, sin querer, otras que valen más que nuestros deseos y están, gratis, al alcance de la mano. Feliz año nuevo.

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