Un cielo… y otro lunes de pesadilla

Pesadillas en el sueño, calor, la maldad en el recuerdo desde una película escatológica en la retina de la noche anterior, noche de alcohol… pero hoy es lunes, lunes otra vez… fin de año, exceso de peso, calor, alergia; lunes otra vez, el maldito lunes que regresa como un loop absurdo… y convierte a las horas del día en una pesadilla que se resiste a trascender para lograr gozar de la simplicidad que en todo anida. Y este cielo -el de unas semanas atrás- desnudo en otro ámbito y en otro plan… porque cualquier día es mejor si no es lunes, el lunes de producción, de metas y fracasos; el lunes de la obligación y del amoldamiento. Recuerdo esa bóveda infinita luego del bondi: debajo del cielo sangriento, el cementerio atestado de muerte y olvido, destino inimaginable de todo temblor, pasión, preocupación, ansia y recuerdo. Ahora mismo mi chica limpia la casa –muy triste– y yo busco un sitio para esconderme del lunes de pesadilla. No lo hay. Sólo encuentro un reloj, un desesperado reloj colgando de la pared que marca el irracional compás del planeta. Out.

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