Ópticas diversas

Estábamos en Potosí; entramos en una iglesia que tenía más de 400 años de historia, una iglesia llena de arte colonial, pinturas gigantes oscurecidas por siglos de hollín y de polvo. Estaba el cura casi cerrando la puerta porque era el medio día, pero se quedó unos minutos charlando con nosotros y mostrando los lienzos con gran orgullo. Enseguida la charla se fue para el lado de la política y, refiriéndose a Evo Morales, no pudo contenerse y se despachó con un: ¿y este indiecito qué se cree, presidente?…
Muy loco, porque los lienzos que con tanto orgullo mostraba habían sido todos realizados por las manos castigadas de la esclavitud indígena, en la época de la colonia, mucho antes de que Europa le pasara la posta a EEUU en el ejercicio del saqueo…
Por eso no me resulta raro lo que hoy escucho en la radio; si para nosotros Evo es el presidente de Bolivia, para el “primer mundo” es un indio de mierda, un negro.
Bolivia es un país, pero no para ellos, cualquier cosa menos eso: una cuenta bancaria, un empréstito de ahorque, un burdel, un mero repuesto; y si luego de tanto saqueo ya no da ni para eso, entonces es una gran cloaca en donde cada hombre “civilizado” puede sentarse a cagar toda su mierda tranquilo.

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