Laguna de Lobos

Por la mañana, al salir de la cama y luego de desayunar, descubrimos un mundo de ensueño: los pájaros, el agua, los botes vacíos, los eucaliptos, las callecitas de tierra y el silencio con un sol como caricias, nos sintonizó en pocas horas. Enseguida salimos a hacer fotos, comprar víveres y conocer la laguna. Pasado el mediodía llegaron flotando desde el sureste una miríada de nubes gordas y planas que agregaron a la belleza agreste del lugar una infinitud sin propósito, siguiendo un camino sin mapas ni sendas definidas.

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