Potpurrí fotográfico

Las primeras fotos son de los cielos de esa semana en que el termómetro llegó a 36 grados; luego y más atrás en el tiempo, el día de la madre; Tomás posando frente a la cámara con su tierna carita post ACV, y Almendra en su actitud de adoración al amo. La torta y las velitas en el cumpleaños de Nico, un par de sábados atrás, ese sábado que resultó ser un tour de force de cerveza rubia, Quilmes Imperial; y al final unas tomas saliendo del barrio boliviano de Liniers, avenida Rivadavia y grafittis, verdades en stencil en una caminata de Caseros a Jonte y Lope de Vega, en la espera del 53 -y escapando del imán del Fortín-… en fin, dos semanas y media que pasaron del verano furioso a una primavera fresca y ventosa, con una lluvia en el medio como baldes y con todo lo demás que suele suceder en el cotidiano devenir que siempre marcha imparable rumbo a lo desconocido.

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