Extended domingo

Un domingo remix. Extendido. Girando en la calle como un vinyl de 12 pulgadas y en 45 desde media mañana hasta la llegada de la medianoche. Las caras que van apareciendo son gratuitas y de color… me hablan desde las paredes y desde los pigmentos, desde las nubes y desde las sombras. Y mientras avanzo y avanzo -hacia ningún lado-, llego a destino.
Un destino que siempre es transitorio, superfluo… nunca final.
“No te tomarás la vida en serio”, dijo el humorista, y agregó: “pues sólo muerto saldrás de aquí”. Humor y realidad, extrañeza. Extrañeza en la ciudad de Buenos Aires, el calendario fecha dos mil quince, tengo cuarenta y cinco años, voy rumbo a un hospital, para ver a mi suegra y a mi mujer, que espera.
Y la arbitrariedad de los resúmenes desconcierta, queda tanto afuera. Podría haber dicho: -voy caminando por estas calles que no conozco ni nunca conoceré, voy conmigo mismo, que es plantear a dos, el que camina y el que observa, y pretendo la libertad pura que otorga la santidad-… -y, ¿hacia donde vas?-, me pregunta el cronista, -voy hacia la tumba, primero. Luego, si no me equivoco, hacia la Luz-
Martes. Cuarenta y ocho horas más tarde es, justamente, un martes, o sea, hoy.
Y acabo de recordar que tengo que llamar al laboratorio para saber si ya terminaron de contar mis espermas.

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