Dar fruto

No es fácil. O sí.
Se trata de confiar, de entregarse, de arrojarse a la pileta sin siquiera comprobar si hay agua.
Y limpiar de malezas el alma…
Malezas hay muchas, tantas, y el remedio es la entrega,
creer que todo esta hecho por Él y para Él.
¿La preocupación?… sobra.
Lo mismo el miedo.
No es verdad que el odio mata al amor, lo mata el miedo.
Y si Dios está con nosotros, contra nosotros… ¿quien?
El domingo amaneció y despacito se acerca el mediodía.
Sólo hay un modo de dar fruto:
permanecer unido a la rama.
Luego la uva se machaca,
y el vino que resulta llena aquellas bodegas eternas…
para nuestro regocijo, y el de todos.

3 2

Los comentarios están cerrados.